Igor P. de S.

HOY EMPIEZA LA PRIMAVERA EN ESTE BELLO RINCÓN DEL MAPA...

HOY CELEBRAMOS EL DÍA DE LA PRIMAVERA EN ESTE BELLO RINCÓN DEL PLANETA

 

Hoy, 21 de Marzo, en esta parte del Planeta festejamos la llegada de La Primavera.

Para mí (un enamorado de la vida, de sus misterios y -por lo tanto- profundamente religado a la religión del Universo del que todos formamos parte), la llegada de La Primavera es una “Buena Nueva” muy especial: es la gran fiesta del inicio de LA VIDA (“PRIMERA ERA”), Era Inicial, el gran inicio del Año Natural, independientemente de sea cual fuere el llamado “año nuevo” para la religión que profese cada cual.

A “nuestra mente cartesiana” a veces le cuesta mucho concebir que “lo natural” está impregnado de misterio:

¿por qué pues empeñarnos tanto en dividir la vida en “natural y sobre-natural”, pues el “misterio” es –sin duda alguna- la maravilla sobre-natural que descubrimos cuando vivimos la vida plenamente, desde dentro. Ese preciso misterio es, para mí, el corazón mismo de nuestro aliento.

Enamorado (entre otras realidades) del lenguaje y de sus perlas, pregunto: si utilizamos en la mayoría de nuestras lenguas más cercanas  expresiones como “hacer el amor” para expresar así uno de nuestros más bellos y divinos actos creadores, ¿es tan difícil “hacer” (crear) vida (vida plena, sin matices) a partir de lo que nuestros cinco sentidos perciben? Pues bien, la llegada de la Primavera me inspiran sentimientos, emociones y pensamientos muy especiales.

En muchas calles de mi tierra, Andalucía, en España, podemos ver plantados los naranjos y dejarnos embaucar por el especial aroma de sus azahares especialmente en esta época.

La llegada de la “PRIMA ERA” (o Era Inaugural” de La Vida), yo la asocio a las preciosas letras de uno de mis pensadores preferidos, André GIDE, en su maravillosa obra “Los alimentos terrestres”: sus letras no son  versos, no es prosa, son sencillamente un cántico; un cántico a nuestros cinco sentidos

pasmados frente al mundo;

un precioso cántico al misterio del deseo:

“Finis desiderii est mori, desidera et vives”

(dejar de desear es morir, desea y vivirás):

así lo cantaba el poeta llamado San Agustín.

 

Brujo deseo, don sagrado;

un cántico sin dogmas ni doctrinas;

una “religión” que nos “re-liga”

a los tesoros del alma y de la vida; 

un culto al misterio, no a la magia de los milagros.

 

La llegada de la Primavera y del Verano me hacen pensar en estas preciosas letras del escritor francés (André Gide):

“Natanael: Quiero hablarte de la espera 

(…) Yo he visto el cielo estremecerse esperando el alba (…)

     

     Lo más bello que he conocido en la tierra, Natanalel, es mi hambre. Ella siempre le ha sido fiel a todo aquel que la esperaba (…)

   Natanael: aprende a  convertir cada emoción en una embriaguez (…)

♦“Las fuentes las encontrarás allí donde las hagan brotar nuestros deseos (…)

♦No desees encontrar a Dios en ningún otro sitio que no sea en todas partes (…).

♦Que la importancia esté en tu mirada y no en la cosa que estás mirando (…).

 

♦Cada deseo me ha enriquecido más que la posesión -siempre falsa- del objeto mismo de ese deseo mío.(…)

♦Mis emociones se han abierto como una religión (…) Quiero hablarte de los instantes: ¿Has comprendido la fuerza que tienen su presencia? (…)

  El más pequeño instante de vida es más fuerte que la muerte, y la niega”.

♦¡Vamos a ver, Natanael: tú tienes a Dios y no te habías dado cuenta! Poseer a Dios es verlo (…) A la vuelta de la esquina en cualquier sendero ¿no has visto a Dios, frente a quien se paraba tu alma porque tú te lo imaginabas de otra forma? (…)

  Que tu visión sea nueva en cada instante. El sabio es aquel que se extraña de todo”.

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       La bella descripción que Gide hace de la Primavera y del Verano está íntimamente ligada al entorno en el que a Gide le gustaba vivir.

En efecto, André Gide (París: 22.11.1869 - 19.02.1951), viajó varias veces por distintos países de África, donde vivió en un primer momento entre 1926 y 1927.  Posteriormente, durante la Segunda guerra mundial, volvió allí en 1942 y estuvo viviendo en ese continente hasta el final de la guerra.

       En 1947, ganó el Premio Nobel de Literatura.

      Gide falleció el 19 de Febrero de 1951 y, al año siguiente, la Iglesia Católica incluyó sus obras en el denominado “Índice de libros prohibidos”.

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Comentarios2

  • kavanarudén

    Que hermosa sopresa verte de nuevo por estos lares amigo Igor.
    Siempre esperando tu regreso.
    Gracias por compartir este escrito el cual me enseña tanto.
    Un abrazo
    Kavi

  • esthelarez

    Mi saludo fraterno con la alegria de leerte nuevamente
    ;)



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