Lucy Quaglia

Cada tanto

Cada tanto sin quererlo

Te escribo estos versos sueltos,

Los escribo en la vereda,

En la calle y en la tienda,

En el café de la esquina,

En la cama o en la pierna,

Los escribo de parada,

De sentada y para arriba

O de costado inclinada

Sobre el borde calentito

Del fondo de tu barriga.

 

Cada tanto despacito

Salgo corriendo en la  noche

Y me pongo a hacer las compras

Porque faltaría el tiempo

De hacerlas durante el día,

Demasiadas cosas juntas,

Obligaciones y risas

Que no ayudan al cerebro.

 

Cada tanto sin saberlo

La luna se pone nueva

Y me mira desde lejos

Sobradora y querendona 

Sin perdonarme el secreto

De verme sola y sin tino

Buscando tantas excusas

De alguien que ya no estimo.

 

Cada tanto y de repente

La luna se pone vieja

Y se esconde entre las nubes

Mientras yo me quedo ciega

De mirar siempre hacia el cielo.

 

Cada tanto y sin quererlo

Los amigos me recuerdan

Años de tiempos pasados

Cuando quedabas despierto

Mirando el cielo conmigo

Con ojos llenos de estrellas,

Añorando juventud

En el medio del desierto.

 

El peso de alguna culpa

Que no sirve para nada

Me revuelve las entrañas

Mientras me pongo mimosa

Buscando palabras sabias

Que digan que soy odiosa.



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