Esteban Mario Couceyro

Hastío

Cuantas veces he de morir

para resucitar una y otra vez

en tus manos tiernas

donde el hastío de mis, te quiero

resbalarán por tus mejillas

entre lágrimas y suspiros.

 

Me mato..., cada vez

en ese beso enamorado

sin explicación ni despedida

quedo colgado, testigo cruel

de este amor desdichado

que de vivir se ha cansado

en el último, te quiero



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