Lea Guillen

Después te digo (parece un beso infinito)

borrando tras la boca
la punta de la lengua
todo contagio de emoción

inmolando pura intención
de a motas
llagando de sobra al color

logrando ver un ápice
un terreno donde
colgar al llanto lo del terror

(pretéritos
imperfectos
vitiligos de razón)

puede verse tanto que
después, te digo,
no lo cambio ni por vos.

 


Buenos Aires
Enero 2016



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