Carlos Alcaraz

(Aún no puede tener título)


Casi nunca tengo qué decirte. Casi nunca.
Sin embargo (y sin pretextos),
ayer te diré (o mañana te dije),


Te pareces a un mundo inventado entre sueños,
te pareces (exacto) a lo que no poseo
...te pareces (a caso) te pareces...
...me pareces...
quizá nos parecemos.


Tal vez nos encontramos
soñando, otra vez soñando.
Nos encontramos la excusa perfecta
para dibujar en tu insomnio/mi insomnio
el mismo pretexto.
Los mismos labios.


Me gustas cuando escribes porque estás como cerca
te pareces a un sueño inventado en insomnios;
si te digo entre letras qué quizá ya te quiero
quizás aún no lo sabes
pero quizá ya es cierto.
Los signos entre tinta quieren decir tu nombre
te pareces a un verso que ya todos conocen;
una sonrisa, un beso, un
te veo luego


un pacto con el diablo
para salvarnos a ambos.
Después creo
poder imaginarte.
Ahora sí, en cualquier momento
existo (por fin existo).
Existes.
Existimos.
Muero por saber si me miento.
Muero por mentirme,
y tal vez muero por morir de ti,
en ti,


en mí que ignoro lo preciso, lo profundo...
lo abstracto, lo retórico, lo liso...?
en mi que no sabe si inventa, desvaría, sueña o reconstruye...?
o en mí que dirá ayer
que mañana te dijo:
Quiebrame, rómpeme, pásame por el tiempo
desvarátame, detenme en tu mirada
desconponme
...en mí que existo, en mí que muero
en ti, en los secretos.


En nuestros casi iguales
pretextos.



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