Santiago Miranda

El pecado de morir

Tengo miedo de estar solo el día que muera
solo en una habitación sola
vacío yo y también vacía ella
sola de paredes blancas y objetos indiferentes
solos de música blanda carente de espíritu el ambiente
sola de habitantes, solo el panorama de mi cuerpo moribundo aciago

 

Tengo miedo de morir
y que llores a mi lado
tengo miedo de hacerte daño
con mi muerte tonta , con mi torpe vida que no he completado
hasta después de muerto
rasgar tus heridas
¡terrible maldición de la vida!

 

Tengo miedo de romper las leyes
y morir antes que mis padres
no conocer mis probables nietos
morir sin haber comprendido el peso
de la muerte, no lo teman, no lo creo pero espero

 

Tengo miedo de ser enterrado
aún con disipada vida bajo una lápida
donde no crezca un frutal árbol
sino tierra sobre mi vientre
y nadie se alimente
de alguien que los quiso sinceramente
y murió sin desear su muerte

 

Tengo miedo de que mi vida
solo acabe en mi muerte
tengo miedo de que me recuerden
como un pobre convaleciente, un joven muerto
un dolor siempre presente
seria volver a morir un millón de veces

 

Tengo miedo que mi madre me llore y no yo por ella alcance
tengo miedo de ser el peor hijo posible
el peor padre por no cuidarme
de los peligros de la vida que procuré alejarte

 

Si fuera por mí
moriría al final del tiempo
apagaría la luz sobre el cielo
cerraría las puertas sin pestillo 
por si algún día volvemos
aunque yo no lo espero, prefiero quemar mi última vida
derretir la llave de los fantasmas, formar parte de la lluvia
rompería las ventanas y me lanzaría
no es por malagradecido, pero (siempre ellos,  son los peros)

 


Muerte deberías ser mas justa en tu capricho
 eres como un martes tras un lunes negro
te llevas a cualquier por despecho
a los que no te comprenden
lo que se resisten a tu juego
los tomas por propio derecho
mal gusto tienes, pésimo
siempre te llevas el premio
pero ya lo creo
no volveré a pasar por tí
por otra
por otra
por otra
muerte

 

Tengo miedo
y el miedo ayuda
por que me acerca al final temido
pero vivo en la escena todo el tiempo
y ya no vuelvo y ya no vuelvo
al mundo vivo, al sueño de los extintos
creo que lentamente estoy muriendo sin tu permiso
perdóname hija mía, te lo suplico 
como me gustaría vivir por siempre contigo junto a tu madre y la mía
en el río de la vida, una villa indestructible, donde cabemos todos
un pedazo de cielo del tamaño de tus sueños

 

Perdóname hija mía, te lo suplico 
por contraer muerte certera
no me juzgues por mis errores
perdóname la inconsciencia
por haber recibido tanto
y no haber devuelto 
es la imprudencia
mi signo trágico de invierno

 

 Tengo miedo y siempre lo tendré
pero no es de la muerte
es todo el resto se queda aún viviendo
con el seño cruzado y las manos sobre la mesa
esperando que se repleten los sentidos de alimentos
Tengo miedo y es de ustedes este miedo que tengo

(a Natalia)

Comentarios1

  • el jota

    Está muy bueno!!! todas las emociones que expresas se sienten a flor de piel!



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