Polo Piceer

El ángel Caín

Desvanecido entre amigos por ser animal herido y
acariciar el viento con mi sexo y morder el agua con la
ternura que nunca fui, solamente me hallarás como la
hoja seca persiguiéndote por la calle, únicamente me
mirarás como el charco del arrabal que refleja a tu otro
yo; y en cada salida de emergencia o señal de `no fumar´,
hallarás mi nombre si mi nombre ya has borrado:


Caín, como el ángel que nunca voló, como un
gato en la última vida cazado por la curiosidad de saber
si eran sólo siete los errores.


Anulado entre mujeres por ser botella de ron y
cigarrillo y besar tu boca con mi tósigo y desgarrar tu
voz con la caricia que añoro, sólo podrás beberme en
la humedad de las palabras, en los libros enmohecidos,
sólo me fumarás con la chispa de tus pupilas cuando
mires con hachís, en tanto te me entregues; y entre los
amigos que perdí como si fueran colillas cayendo por la
coladera, oirás mi consigna:


Caín, como el ángel que desplumó su cuerpo
para cosquillear el falo de otro yo, como el animal herido
que, revolcándose en el fango, el loco sabe ser.


Borrado por ser desastre y arrastrar por años la
cinta del sastre y medir los destrozos con mano trémula,
sólo podrás confeccionarme la desnudez si me acaricias
el falo con tu sexo, solamente me repararás los dedos si
los quiebras con tu beso; y a cada pinchazo de la aguja
o rotura en el bolsillo, sentirás amenazador a mi otro yo:


Caín, ángel también llamado Abel, como el cristal
con el que miras a un desvanecido.


Y si voy o vengo,
únicamente el niño que
cruzó el aro en llamas que
ahora nombro aureola lo
sabe; sólo él. Y si respiro
o no, o es otro yo que por
mí respira, sólo lo sabe
el “Preludio a un texto en
prosa”, donde las cosas
son lo que son porque
son otras; y entonces
solamente otro yo lo sabría
(Cortázar dijo).


Si he sido tan ángel
como el Caín que entregó
a sus antojos perversos
uno de sus tantos otros
yo, o si he sido tan Caín
como el ángel que se dejó
caer al infierno de otro yo,
únicamente otro Caín u
otro ángel de esos podría
saberlo con la certeza del
dolor de un animal herido.
En tanto yo dejaré de fumar
amigos y sólo podrás
hallarme bailando un vals
entre la niebla de otro yo.

 

Un Diván en el Desván © Polo Piceer, 2013.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.