Yulieth Gonzalez

MARTES

 

Entrelazando los dedos se hace eterna la poesía, 

te doy la mano 

y se deslizan los pies diez centímetros por encima del suelo, 

el aliento se quiebra

y las palabras no son escupidas fácilmente,

la pupila habla

y un idioma de suspiros se desata,

te fumas un cigarro

y veo el futuro en el humo,

me das un beso

e identifico universos en tu saliva,

juegas con mi cabello

y me siento eterna,

pones ritmo a la tarde con tu piel

y se derrite mi espalda con el tacto de tu mano,

las nubes nos observan 

y  la luna se asoma esquiva.

 

Intenta ser infinita la tarde

y lo logra,

es efímera en segundos

pero inmortal en instantes,

como tu.

 

 

 

 



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