Santiago Miranda

Intrascendencia

La angustia me devora entre sus tiernas fauces me resguarda

Cuanto me gustaría dejar alguna marca en tu cuerpo dócil

lentamente mastica mi dolor, extendiendo el amargo sabor a través del tiempo

(es la vida que deja surcos por piel mascada, señala apagada)

¿Para que tengo labios, para que tengo manos?

Si me es imposible atraparte, si me es posible solo mirarte viniendo te

desvaneces como una niebla, inerte pero espesa, espera..

Sobre mí caes y te despejas, sobre los bosques, sobre las tejas, sobre los montes, sobre los ríos solo te miro

Cuanto quisiera dejar te una marca…

Dejarla en tí sería dejar una marca en el mundo

Porque eso significas para mí y no otra cosa

Triste del enamorado que idealiza

Infinitamente triste y pequeño

Es la batalla de la trascendencia

La que voy perdiendo

Si te niegas a mi última voluntad

La muerte habrá ganado su gran batalla

No solo tomará mi vida

Sino la posibilidad de dejar una huella en la misma vida

En tu vasto mundo, en mis noches largas 

Mis días habrán volado en vano

Y yo volcado sobre mi cama

Tarde o temprano todos seremos olvidados

No hay nobel que dure cien años

Ni hombre cuya figura  no se deforme con el paso, del tiempo y la opinión publica volteará su discurso convirtiéndolo en un enemigo del espíritu de la época

Un enemigo en el presente, siempre fue un enemigo en el pasado.

el tiempo solo les pertenece a los vivos

¿Como debo pedirte, como debo ganarme un lugar?

Déjame probar mi valía y realizar tres, siete, doce, incontable pruebas divinas.

Déjame entrar en tu cuerpo, con cariño, con respeto

Solo una esperanza me basta para vivir un día más.

Déjame marcar un centímetro de mi piel

Con agua y con sal

De lluvia o de mar

con lágrimas de amar

solo déjame marcar

mi trascendencia al pasar



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