Sir Locksley

PIEL TRIGUEÑA

Llueve,  no me inmuta la lluvia

que con su rítmico golpeteo

va cayendo sobre el tejado;

Sigo absorto en tu tersa piel,

trigueña, ardiente, como mi pasión.

 

Quiero tocarte,  en el paroxismo

de mi deseo te desvaneces,

tu largo pelo negro se diluye,

difuminándote entre mis dedos

en irreal neblina te escapas;

Despierto jadeante, sudoroso,

ansiando el retorno de la noche,

y así culminar quizás, por azar

este onírico ritual de amor.



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