Andres Guzman

El Jardín

En un torbellino de inmensas amplitudes
nos hallamos perdidos, súbditos del aire
Nuestras almas vuelan incesantes, 
buscándose, sin ánimo de retener.
Tan sólo la belleza nos guía en el camino
Tan sólo la verdad nos puebla al amanecer
Tus labios y los míos acariciándose otra vez
Y la herida de fuego adornando el dintel.
Sujeto nuestro sol de ilusiones nacientes
Tan leve el espíritu que levita en el ser
Nuestra mutua mirada a los ojos del abismo
Del corazón de la eternidad más sincera
Hechizada mi lengua de tus felices suspiros
No habrá tregua en esta historia sin destino
Tan sólo rosas y amapolas
En el jardín que se encuentra
Entre tu piel y mi ojalá



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