Araceli Vellber

No tengo nada.

 

No tengo nada de tu cuerpo

en mi cuerpo.

No tengo la palabra

no puedo

y tengo la esclavitud del deseo,

 también la del no debo.

Ahora que hay Sol y Luna

que las mañanas son frías

y las noches no existen,

tengo la soledad del trago sin compañía.

Y yo que tenía tus abrazos,

pensaba que era el mundo entre mis manos,

al final resultó ser el cuento de los sueños

y alrededor era todo blanco,

no tenía más sueño, que aquel beso entre dos labios.



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