Alexander Cambero

Mía...


No existe instante de mi vida que no sea tuyo. Cada segundo de mi vida es la perpetuación de la tuya en la mía. Mi corazón está aferrado a tu recuerdo, no importa si estás lejos. El amor sabe armar las piezas del destino para hacernos escribir nuevos capítulos de una historia avasallante. Cuando se abrieron las compuertas de mi alma ya estabas allí. Callada resististe la tormenta del olvido; renacías cada mañana cuando mi pensamiento te acariciaba al sentir tu aroma de elegantes rosas amarillas. Un fluir por las venas eternas, torrente de amor que se desliza como por cascadas de impresionante caída. Se asoma el quererte en ráfagas de misterios, contigo no existen sombras ni dudas; es el amor que rebosa la copa en el dulce sortilegio de tus labios ardorosos. Mujer atrapada en la entrañas, caricia del viento que conduce a mil paraísos. Desde aquel día te amo. Han pasado miles de horas en el calendario cruel del destino que arranca la hoja, han muerto los días, pero el amor sigue incólume. Resiste la agresiva pretensión del olvido de acabar con los efluvios del amor. Sin embargo lo que significas para mí no tiene final, es la eternidad en el atardecer de tu mirada dulce. Si pudieras leer mis pensamientos allí te encontrarías mirándote a un espejo gigantesco que tiene como característica esencial que destila amor por ti. Cada imagen tuya en el espejo de mi alma, lleva implícito un sentimiento que solo conoce este obstinado corazón que te adora. Si bajas un poco más dentro de mí, conocerás tu altar en las entrañas del hombre. El aposento del amor que jamás huirá de ti. Son los caminos del misterio de algo tan hermoso que desborda cualquier intento de comprenderlo.


Y si esto no es suficiente, desbordantes se encuentran mis brazos de tus besos cálidos. Aquí estoy de pie frente a tí desnudo y abierto
para que tu tacto sienta por sí mismo
el ardor que tus manos dejan como un claro rastro.
No hay duda, eres Mía.


Mía, eres el alma mía,
con cada suspiro que respiro de tí,
cuando me das el susurro de tus labios,
aquí al lado de mi cuerpo, y sabes que eres mía,
porque quieres que te ame como tú a mí,
y eres mía como lluvia que no cesa,
y de esos silencios que enardecen mi piel,
con tu aliento sin lamentar,
queda mi corazón sin callar...
Emy5


Mía de nadie más
Mía el día de hoy seras
Mía no morirás.
(ll diavolo)


Eres mía
los dos lo sabemos
y por mucho que pase el tiempo
nuestro amor sera eterno,
no habrá quien lo quiebre
es fuerte como el viento,
que jamas se detiene
y en tus brazos
amaneceré siempre...
Elena



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