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Lluvia.



Lluvia.

En la cincelada noche de diamantes cristalinos
caen a raudales lágrimas de cristales
y el solitario banco cómplice testigo

permanece inmóvil bajo los fríos glaciales.
Ruedan gotas juntándose cual río
asi como se juntan tu pecho con el mio
y de sus centros brotan los fuegos que provocan
incendios intensos que sofocan los sentidos.

Crecen en la noche las sombras que se alargan
y bajo la lluvia se escurren sus penares
los candiles de tus ojos no se apagan
y muy dentro de mi alma alumbran los pesares,
las distancias no son nada si se acercan los quereres
no importa que se encuentren en distante lejanía
si dos almas que se quieren y con erguida flama ardieren
enlazados a sus llamas sentirán la cercanía.

¿Por qué bajo la lluvia tu presencia
se pierde en sus aguas cuál navío
que en noches sin brújula en los mares
su rumbo lo lleva al extravío?

Nos tienen separados mas no pueden
llevarse tu amor fuera del mio
y el palpitar de nuestros corazones
en un solo latir van unidos.
Más puede el recuerdo que el olvido
y aún más cuando hondo se ha querido
pronto volaré a buscarte
donde sea te hayan escondido
entre grietas he de encontrarte
y en un lucero te refugiarás conmigo.







  MALCO


MANUEL LÓPEZ COSTA
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