Juan de Dios Jose

EL SUSPICAZ

Después de tantas desilusiones
y de tantas frustraciones,
tras tantos desengaños
e incluso tantos daños,
os esperaríais a que ahora
me fíe menos de las personas.
¿No es así? Pues bien: ¡No!
Si hay alguien de quien yo he aprendido
con el tiempo a desconfiar,
es tan sólo de mí mismo…

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