cristopher moraga

infierno.

 

 

 

Lágrimas caían del cielo, mientras caminaba por el lumbral del adiós.

 

Pensante supe internarme en un vacío frontal del abismo, mire fijamente al río de lava creciente desde el lugar en que cuerpos derrumbados pedían la paz.

 

cristales de hierro fijaban al punto inquisitivo en mi cara, sus carcajadas cubrían el plano donde unía los dos mundos y afirmaban el descenso de la oscuridad.

 

La vida en sí, sola era vana y no consideraba el cumplido del ser superior, toque las cuerdas del cuero viejo y retrógrado, hecho por aquellos que se aprovechaban del más débil.

 

Cantaban la lucha del campo, bajo el azul fuego de sus ojos ganosos de placer.

 

No sé por qué empezaron tan arriba, sin llegar tan lejos, con pausas al caminar.

 

El viejo oxido roía el hueso del más fuerte, del más viejo, del más antiguo, del rey de lo profano.

 

El capitulo se deslizaba entre mis brazos, sofocado por la burbuja en el vaso que interpretaba mi dura naturaleza de infiernos.

 

 

Cristopher moraga v.



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