YO CLAUDIO

DORMIDA

Dormida a mi amor, 

la encuentro en nuestro lecho,

con pies descalzos, su cuerpo desnudo,

apenas cubierto con algunos trapos.

mis ojos la persiguen por el espejo,

el deseo de amarla me nace,

perdìendome en su cuerpo, fràgil,

silencioso, y como el toro en la lidia,

golpeo su cuerpo fogoso.

Mis labios acechan sus labios,

mis manos aprietan con fuerza, 

su despertar tranquilo, ardiente,

entregàndoce al amor, 

como se entregan dos locos amantes.

Se rompe el silencio de nuestros cuerpos,

el sol entra con fuerza,

en un nuevo amanecer, 

afuera, se escucha el canto del chincol,

con hermosas melodìas,

observa por la ventana,

solitario,y se refleja su cuerpo en el espejo,

como un bandido espiàndo dos cuerpos desnudos,

en la pequeña habitaciòn.

No te vallas dice mi amada,

con voz tierna, quebrada, acariciando mi cuerpo,

y diciendomè bajo al oìdo,

cuanto me admira, cuanto me ama,

regalandomè su inocencia

en el lecho, de nuestra cama. 



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