Pacorro

Plegaria de un nonato.

 

Levántate del potro tortura,

que no te venza el poder de esta locura.

Que no te engañen, existe otro camino.

Salta de esa cama, del terror que ella guarda.

 

Levántate y mira mi inocencia;

que no se lucre de ti tan mala ciencia.

Sabes muy bien que en ti yo respiro,

que tus entrañas cobijan mi alma.

 

Y no hagas caso a los que dicen: que aun yo no existo.

Escucha mi rezo te pide: ¡por Dios, piedad!

Deja que mi sangre se alimente de tu sangre.

Y deja que mi carne se alimente de niñez.

 

Y no hagas caso a los que dicen: que aun yo no existo.

Desde tu esencia te imploro humanidad.

Deja que mi sangre en tu sangre te haga madre

y deja que mi carne alimente tu vejez.

 

Levántate y pega un buen portazo,

que ase doctor le venza tu embarazo.

Y deja, que un día por tu ventana,

 me asome y grite a la mañana:

 

¡gracias mamá, gracias mamá!



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