Aviador nocturno

Eres tan hermosa

¡Eres tan hermosa!
Te miro y me parece que tu foto,
grafía sublime del silencio,
me lanza…
un beso ígneo e ignoto
que a mi tristeza alcanza
y sutil la cauteriza.

Te miro y aflora mi sonrisa
y pienso: ¡Dios mío, qué hermosa!...

Y no quiero que me dejes nunca,
porque mi alma dichosa
quedaría como un ave trunca…
sin alas, sin nido ni horizonte;
prisionera de un lugar sin cielo,
atrapada entre sombríos montes,
sin poder remontar el vuelo.

Hermosa, hermosa, no quiero
jamás, jamás dejar de mirarte…
Por tus beldades vivo y muero…
¡No me alcanza el alma para amarte!



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