Lebusla

TIEMPOS PERDIDOS

Rugieron los aceleradores de las motocicletas
y velozmente fueron gastando las rotondas y las
avenidas, desfilaron rótulos de publicidad
y los ojos con lágrimas de fuerte viento, se internaron
en la ofrecida selva de cemento. Recorrieron bares
y las discotecas abrieron sus puertas de par en par
las blancas venas sucumbieron ávidas a las agujas,
las narices inhalaron en la blancura y la garganta
carraspeó fuertemente ante las botellas de licor.

La noche voluble pronto se embriagó y tan alucinada
amaneció echada sobre la fría acera de la aurora.

Un triste resabio rezagado saludó a la mañana
transcurriendo lanzado sobre el sofá y perdida mirada
clavada en aturdido techo, buscando una explicación.

La alargada tarde siguió indolente entre el sofá y la cama,
mientras su vista seguía discurriéndose, entre aquel techo,
suelo y cuatro paredes, en el filo de la confusión.

Total, que el indispuesto día no fue a la universidad
así que los viejos cimientos tronaron con su verdad.

No hay mañanas, ni futuros, porque la huida no es la salida,
no repara, ni aclara, más oscurece las rutas de
la rebelión,

porque en esta vida, los tiempos idos, no se recuperan,
si vividos en la insensatez, son irremediablemente
¡tiempos perdidos!.

Lebusla
Derechos Reservados

 



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