Elieser Wilian Ojeda Montiel

¡TRISTE FINAL DE UN PARAÍSO!

 

Madre pura, eterna dicha que me diste

al lanzarme en este mundo,

donde la lucha interminable me persigue

sin dejarme disfrutar del infinito.

 

Espacio abierto que nuestra tierra pisa

en su vagante errar eterno.

Mientras el humano trabajando aprisa

destroza su natura hechiza.

 

Mundo que volando aprisa

intenta deshacerse de lo humano,

dejando abierto un paraíso cierto

antes de que el civilizado mono

convierta todo en un desierto.

 

Quedando un globo triste

como refugio en la Vía Láctea

de piratas espaciales,

que azotando nebulosas infinitas

la vieja tierra la utilizan

en sus andanzas estelares.

 

Otrora fuente de una vida dicha,

que dejó el humano abandonada

en su partida estelar a otra galaxia,

 

que lo cobije de la ruina de un planeta

que quedó frustrado,

porque esperaba más de los humanos

en sus cortas vidas de civilizados

 

 

 

 

 

 

 

 

Antología: Aires de Libertad

Centro de Estudios Poéticos

ISBN: 84-609-3376-8

Madrid, Diciembre de 2004

 

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.