Ludvaldo

SONETO LÚGUBRE

Cubriendo va el ocaso ya el camino

desierto con su lóbrego sudario,

y un ave negra de nefasto fario

repite terca su agorero trino.  

 

Se borra en la cuneta al mortecino

claror un árbol muerto y solitario,

y allá en la aldea el viejo campanario

mata otra hora con su son cansino.  

 

Del sol la noche corta el ya postrero

fulgor con la hoja fría de su acero

y cae sobre el paisaje como un muro.  

 

Me siento sobre un hito del sendero

y siento de mi alma el agujero

más grande cada vez y más oscuro.  

 

Osvaldo de Luis

Comentarios2

  • pani

    TRISTE... PERO MUY HERMOSO...

    • Ludvaldo

      Muchas gracias, Pani.
      Un cordial saludo.

    • Alek Hine

      Florido lenguaje para pintar el tétrico paisaje. Me pareció como antesala de la muerte. Saludos, Lud.

      • Ludvaldo

        Gracias, Franco.
        Un saludo.



      Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.