Heliconidas

El crédulo y el ateo

Uno salió por las calles
a convencer a vecinos,
el otro anduvo por valles,
atravesó mil caminos.

El primero persuadió
a ricos, pobres y abyectos.
El segundo se durmió
sumergido en sus proyectos.

Al alba a Dios recordó,
agradeció el nuevo día,
humildemente vivió
el crédulo, el vigía.

El sol de invierno mostró
sus ansias de mediodía,
el ateo se murió
sin saber a qué venía.

Comentarios2

  • José Adolfo Fernando

    Bonito el poema, pero se puede ser ateo y cultivar la espiritualidad, es mi caso, y no creo que mi vida sea un vacío! Cuestión de necesidades y de respeto por la Vida. Namasté!

    • Heliconidas

      Concuerdo con su afirmación sobre la espiritualidad y el no creer. Sin embargo el no creer (como el creer) debe conllevar la posibilidad que la creencia (o falta de ella) pueda estar en desatino, como el mismo término convida a entender. Decir que “creo” en algo o en alguien es afirmar no poseer la completa seguridad de existencia o credibilidad sobre el objeto o sujeto de la creencia o increencia. Por tal motivo, considero que el ateísmo, en realidad, es una forma de fundamentalismo ideológico, ya que directamente afirma taxativamente la ausencia de deidades, cuando en verdad no puede demostrarse tal cosa, como lo contrario tampoco es demostrable. ¿Demostrable a la luz de qué? A la luz del pensamiento racional. Por eso a Dios tan solo se lo puede contemplar con los ojos de la fe. Y la fe y la razón son las dos alas con las que el espíritu humano debe elevarse para contemplar la verdad. Y se lo digo como amante y gran aficionado que soy a los textos científicos. A mí la ciencia, a través del escrutinio de la infinitud y magnanimidad del universo, me ha persuadido a sentir que Dios existe mucho más de lo que el aporte de las religiones han hecho.

    • gaston campano

      Un poema con un ritmo musical..
      sin saber a que venía
      el ateo muerto está
      mientras el crédulo nacía
      a Dios y su verdad.

      saludos fraternos

      • RaulLopezGuerrero

        El crédulo, al final,
        muerto en el suelo yacía,
        pues no hay eternidad
        más que vivir el día a día.

        • gaston campano

          Si el crédulo sabía
          Dios lo saldría a encontrar
          el ateo solo cabía
          en la tierra a descansar.



        Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.