Juan M. Gámez Ortiz

El amor y el tiempo

Desolador es el paso del tiempo,

esquivo, veraz, finito

y en su parte más viva

quizás algo tierno.

 

Un día es una sentencia 

en que cada segundo es eterno.

Supongo que alguien quiso castigarnos

y no supo hacerlo.

 

Inquietante es el amor y sus formas,

ciego, esquivo, fiero

y en su parte más viva

puramente humano.

 

Un romance sólo es eso:

una caricia en el rostro,

un beso en el cuello

y, cuando se espera menos,

un desconcertante y dulce "te quiero".

 

¿Y qué hay del amor y el tiempo

cuando son hermanos de sangre?

Cuando el tiempo va matando al amor

mientras éste lucha por vencer al tiempo.

¿Y qué de aquellos que no lo usan nunca?

Aquellos para los que sólo importa el tiempo,

siendo el amor el único capaz de detenerlo.



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