Araceli Vellber

Tu mirada.

 

De tu mirada me gustaba cuando decía hola y adiós,

cuando acariciaba mi cara,

cuando iba y venía de viaje, no sé de donde, como las olas,

cuando se subía a las nubes y volaba,

cuando describía tu sueño en mi boca,

y cuando desnudaba mi alma rota.

De tu mirada me gustaba cuando no retrocedía

cuando era valiente contra la injusticia

y cuando dibujaba esas pecas de niña

en la arena de tu playa.

De tu mirada me gustaba su olor,

en otoño a castañas asadas,

en invierno al humo de la chimenea de casa,

en primavera las amapolas blancas,

y en verano la sal, que deja la mar en mi cara.

De tu mirada me gustaba aún cuando estando callada

y los párpados cerraban tus ojos

para quedarse dormidos en la nada,

y desde allí, levantar el vuelo

para recorrer cada centímetro de la piel de mi cuerpo.

En tu mirada encontré

aquel beso perdido en los años de mi infancia,

el primer amor y los muchos fracasos,

encontré el veneno para enamorarme

y su antídoto para poder refugiarme.

En tu mirada permanezco dormido, mientras vivo.



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