Juan M. Gámez Ortiz

¿Quién me arrebató la sangre?

No se siente sino un profundo malestar inmerecido

cuando, tras negarte a ti mismo el poder del tiempo,

piensas nuevamente en aquél antiguo recuerdo

que vaga por entre las sombras del olvido.

 

Y no pudiendo sino recordar apesadumbrado

aquél fugaz destello que iluminó mis párpados,

desprecio las perpetuas llamas que me miran a diario,

intentando rescatar el afecto que se me escapó entre tus manos.

 

Y si alguna vez confieso quién me arrebató la sangre

y vuelve ella de entre las sombras y me abraza,

volverán a abrazarla mis abrazos

y mis ojos mirarán dulce y nuevamente su cara,

mientras le preguntan, sellados, mis labios:

"¿Quién eres tú y qué le has hecho a quien amaba?"



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