AlfonsinaELK

Edad Madura

Época de oro de la existencia humana,

Cenit de la vida antes de parecer iguana

Con la piel seca por el paso ineludible del tiempo,

Con surcos profundos, marcas tangibles de

Las heridas dolorosas recién cicatrizadas, quizás.

Pero con el esplendor de la sabiduría

Que da la experiencia caminada bajo el sol.

Con el conocimiento, ya, del verdadero y olvidado amor.

Con el sabor o el sin sabor de la opulencia.

Con el gusto de haber viajado más que nadie a las estrellas,

y haber pagado tantas veces el ticket del desencanto

y del viaje a lugares inconcebibles del temperamento,

que ha gobernado tantas veces el sentimiento,

echándolo a perder, deshaciendo planes,

confiscando emociones, embargando estaciones,

despojando de tantas primaveras que ya partieron

para no volver jamás, ni siquiera en el recuerdo;

porque el pobre corazón cansado también

ya no puede evocarlas, fijando su mirada,

solo al invierno que se acerca, blanqueando

todo su entorno, convirtiendo hasta el cabello

en hilos de plata, y el cuerpo en torpes pasos de hojalata.



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