Josefina 46

ESA OTRA NAVIDAD...

Muy cerquita de la Navidad

salí como todos los años a visitar

la Residencia de la Tercera Edad

cargada de afecto que brindar.

 

Al llegar contemplé con alegría

el ambiente que allí se vivía,

pues los abuelos muy ufanos

el pino navideño iban adornando.

 

Farolillos, luces, guirnaldas

colgaban de sus verdes ramas

y hasta una Virgen Inmaculada

confeccionada por una anciana.

 

Todos cantaban al unísono

canciones añejas y villancicos

¡con el mismo entusiasmo

que si fueran niños.

 

De pronto vi aislada en un rincón

una abuela en su toca arrebujada

mirando al grupo sin prestar atención

con las manos juntas y fija la mirada.

 

Me acerqué a ella con cierta reticencia

y al verme llegar entristecida me decía:

¡Ésta, señora, no es la Navidad!,

¡la de mi casa y mi familia!,

la que me daba felicidad!

 

Ya nunca más cantaré Villancicos

porque me olvidaron mis hijos,

solamente me acompaña Dios

hasta el día que diga adiós.

 

Me quedé sin aliento, muda de estupor

y desde muy adentro hablé con Dios:

Vuelve hacia ella tus ojos de amor

y... ¡Perdónanos Señor!

 

Fina 

 

 

Comentarios1

  • Peregrina

    Ufff! Cuán real y estrujante verdad, la del abandono...
    Muy conmovedora poesía...
    Un gusto pasar a leerte Fina, ...
    Te deseo un felíz 2016.
    Saludos amistosos de
    Peregrina

    • Josefina 46

      Buenos días querida Poetisa: Mi poema solamente expresa el principio de una realidad durísima que se palpa nada más pisar cualquier Residencia... A veces pienso que debería haber una Ley que terminara con semejante situación y obligara a los hijos a cumplir con su obligación. Un abuelo es un tesoro en experiencia y sabiduría y nuestro deber moral es atenderlos, si se puede, hasta el final de sus días.
      Gracias Peregrina por tu bello comentario.
      Un abrazo.



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