Andrea Zucthe (Bar Literario)

5o. Poema al deseo de la Carne

Me quedo

-y peco de soberbia

necedad ambivalente-

me quedo con Vos

y tus palabras

colmadas de vida,

intensamente inmensas,

despistadamente arrebatadas,

femeninamente sensuales...

 

Me quedo contigo 

y tu rostro de nube y marfil,

Galatea, estatua de Pigmalión,

y tus mejillas de porcelana

en matinales sonrisas

junto a tus niñas

ascendentemente nocturnas,

ceñidas de índigas claridades

bajo tus párpados negros.

 

Con Vos, con usted, contigo;

y tu largo cabello azabache

sobre tus hombros desnudos;

y tus noches de insomnio,

de alcohol y de humo

suspendido en las horas

desmadrugadas...

 

Y tu historia;

y la historia del deseo de mis labios

por tu espalda y tu vientre,

por tus pechos y tu costado

cubiertos en pétalos

de seda y encaje...

Ahh, divino manantial !

Y tus muslos tibios

que guardan y marcan camino

hacia un paraíso de vino,

de ácida miel 

y de fruto silvestre en mi boca.

 

Me quedo;

me quedo contigo y tu deseo

de éstas manos y mi lengua

que serpea sobre tu cuerpo,

y tu santo trasero

de orgásmico pecado

para rezarle al mundo de Venus

en tus pliegues de río,

de cielo y de abismo,

Afrodita, Atenea,

infinita mujer !

 

 

          A.N.Z

 

Comentarios2

  • shoss

    Veletas del deseo, debilidad impresa en nuestra carne...
    Artífices del deseo.

  • nellycastell

    Te quedaste en la calidez de un apasionado momento que se hizo carne y deseo. Te abrazo me gustó mucho este.



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