william soto

Las Manos

Todos los días una mano recorre tu espalda
esas manos son las manos de la soledad y la desesperación,
esas manos venden su tiempo para comprar una parte de tu cuerpo.
Ya no saben existir por si solas y necesitan sentir la inminencia
cueste lo que cueste, y cuando llega la noche
cierras el local, pensando en no volver jamás,
núnca más a las habitaciones temblorosas vendidas por el sol.



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