Nicolás Rangel.

Anoche besé tu recuerdo.

 

Antes de olvidar
dijiste "te quiero"
estabas frente al móvil
y era mentira.

 

Ahora te pienso
y duele
por que no es conmigo
y estás tan encantadora
que los rosales
que nacen de mis letras
se marchitan de impotencia.

 

Tan bella que te maldigo,
condeno tu vientre
y tu lengua impaciente,
tu cabello que guarda atardeceres
y tus lunares sin suerte.

 

Aquellos besos que marcan tu frente
y a toda esa nueva ilusión que sepulta mi recuerdo.

 

Bendito anhelo
que solo te presentas en sueños
jamás fuiste realidad
solo filosos versos
que amordazaron mi corazón.

 

Venerable musa
que has puesto el cielo en mis dedos
y el tiempo en mis cabellos.

 

Dime si cierras los ojos cuando besas,
si pides disculpas cuando paso por tu memoria,
o si aún crees en el amor que dura para siempre.

 

Es un vicio pensarte
así como lo hago ahora
aunque hubo una vez que juré olvidarte
en lugar de esperarte.

 

Juré vivir sin ti,
sobrevivir a lo que nunca fue
y pasaron los días
como pasan las cosas que no importan.

 

Pasando varias bocas,
ninguna quiso quedarse,
tal vez por que en cada mordida
sacudían mis pestañas
y caía tu nombre,
bañado en otra saliva,
en otros deseos.

 

"Te quiero"
lo dijiste tantas veces
que en ocasiones te escucho,
y sonrío.

 

Sí, aunque no lo creas.

 

Aunque esa curva deforme mi rostro
por que no es tu existencia
aquel espejo de mi reflejo.

 

Y también lo digo para ti
"¡Te quiero!"
y lo grito,
a veces durante mis canturreos en la ducha
o frente al infame espejo que adorna mis complejos.

 

"Te quiero"
y no es mentira
aunque ahora duela,
aunque no seas tú
la que esté detrás de mis orgasmos.

 

Aunque jamás se mezcle tu genética con la mía.

 

Cada vez duele menos el fracaso
y besando tus manos
puedo jurarte que lo estoy intentando.

 

Que regalo flores
justificando flechazos de amor
y hasta he fingido no echarte de menos
y he sido pleno abrazado a la mentira.

 

He parpadeado
cada vez con más fuerza
intentando sepultar
tu voz de tormenta
y solo consigo oscuridad infinita.

 

Pero duele menos,
cada vez menos.

 

Y aunque debería huir
a un lugar alejado de todo
donde nada me recuerde tu existencia,
sigo aquí
pateando mis escombros
y de vez en cuando
besando tu recuerdo

 

Aquí,
sonriendo como un condenado
por que es tu voz la que se quedó
y es un eco tan hermoso
que hace nunca olvidar
que me quieres
o que alguna vez me quisiste.

 

Y así,
antes de olvidar,
lo puedo prometer,
también yo te quise.

 

 

©NicolásRangel/Reservados todos los derechos. Dic.2015.

Comentarios1

  • Decepcion

    Y un beso de verso hiriente corta el hilo del aire que separa a esta lectora del poema..me he estremecido toda...es un buen poema, carga fuerza y algo de angustia.
    saludos

    • Nicolás Rangel.

      Que placer que esto haya sido de tu agrado. Te mando un abrazo Decepción.



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