Edgar Alejandro Romero Vargas

Yo soy ese cuerpo de perro

Qué nadie mira

cubierto de nubes blancas

recostado bajo el sol en tránsito de la ciudad

 

El viento traspasa mi ser

la botella coronaica esta suelta

y la rompe un carro al pasar

 

me inmolo en el concreto

el solaraico me devora

lar de viejas rencillas

sonrisa de los viejos

felicidad apacible

 

saber ser cercenado  por un narco

desmembrado por un carro

 

que saber compartido un único amor

día añico

día fragmentado

reconstruido

 

ni las horas más ardientes entibian mi corazón.

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