Edgar Alejandro Romero Vargas

Camino sagrado XVII

 

 

Engendre la ruta con manos carnales

Sostuve bélicos Cibeles rosales

Desangrando espinaron infelices florales.

 

Puesto que amé

Al prójimo que tomo una daga y me rebano el cuello

Al prójimo condenado en voraces destellos.

 

Acaso,

¿Mi recóndito camino será el de un maldito?

¿Acaso será que recibí licio del espíritu hermafrodito?

 

¿Será que el mal me otorgo un trono?

Una ascensión al hexágono

Y al propio abandono.

 

¿Será que?

Sabiendo el final de mi inútil vida,

¿La rehusé?

 

 

 

Una vida sin desenlace

Una vía sin desenlace

Una vía al fin y al cóncavo.

 

¿Para vivir en el sendero del corazón?

Será necesario perder la razón

 

Vivir en la filomanía

Vivir en la precocidad,

Vivir al fin y al convexo.

 

Viviendo el sendero de la mendicidad

¿Se encontrará la felicidad?

Amé al prójimo,

El mismo que tomo un cuchillo y me corto el pescuezo.



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