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HISTORIA DE LA CANCIÓN QUE DEJÉ IR

Aquí estoy, en el borde de este hermoso lago,

la canción que hice para ella,

con mis propias manos trato de ahogarla. 

Pero sus extensos cabellos, que son sus notas,

no se hunden, flotan brillando

con la luz de la luna.

El suave movimiento del agua

hace que dancen.

La sensualidad de su baile crea, ¡si!

Ondas en el agua forman pentagramas,

los cabellos se ordenan haciendo música.

Soplos de viento acercan las ramas de los sauces

y cual arcos de violín, rasgan el agua.

La melodía que emite,

¡Ahh! indescriptible belleza.

Peces de colores se colocan bajo mi canción,

la empujan hacia arriba para que respire.

Sus cabellos siguen danzando,

mis manos sienten la tersura de su melodía,

las ramas de un árbol entristecido

me acarician con ternura.

el agua es fría, fresca,

sin embargo mis manos

están tibias dentro de mi balada.

Aquel calor alcanza mi corazón inclusive,

pero estoy decidido a borrar mi melodía.

Aves acuáticas se unen a su rescate,

al nadar con sus ondas

crean mas pentagramas

y la música vuelve a tener caminos,

para seguir fluyendo.

Me doy cuenta que la desición no está en mi...

... y la suelto, la dejo ir.

Sonrisas de canto brillan con la luna

¡ Que espectáculo!

Pájaros nocturnos ponen sobre mi cabeza

una corona de ramas de un brillante verde.

Me dejan ver que ya todo está resuelto...

                                                  ... que vaya en paz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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