Jet

Perdón por la tristeza

El cielo de Turdera se me antoja

menos encapotado que mi alma;

no llora, o lloran gotas que no mojan

o apenas amenazan con la calma

 

venidera después de la tormenta.

Y yo cumpliendo todos los rituales

por tifones hasta que nada sienta

o que sienta emociones vegetales.

 

Mas no, el cielo sigue encapotado

de un gris tan homogéneo y carcelario

que hay días que por ésto lloraría.

 

Mas no, porque el llorar es un aliado

del grito tormentoso y libertario,

y ésto el cielo no lo permitiría.



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