SIBONEY

LA TARDE



 

LA TARDE

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En los espacios abiertos de la tarde,

la sensación de placer

se esparcía por las hojas frondosas

de los arcaicos árboles que bordeaban

el horizonte del prado.

Allí, la tarde gozaba

de abundante ternura,

de paz equilibrada y duradera,

de amistad fecunda

en una tierra cargada de verdor.

Allí, el grito del gozo

era natural, enérgico, vital.

La tarde, transformada en melodía,

salpicaba de canciones las raíces del ocaso.



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