Mateo Najera

Cuentan las sabanas nuestra historia.

Son besos los que desnudan la piel, que acarician los gemidos 

Entre vos y voz, se caen los gritos contraidos retumbando los silencios

Presa de deseos, con la mirada cansada carcomida entre orgasmos

Eramos uno, jugando entre infierno y paraíso 

Se afloraban las pieles, entre ríos de placer

Tu, yo, la cama, sin testigos mas que los amantes muertos

De historias sacudidas, por el polvo

Mirando al cielo, mis manos eran cuerdas en tu espalda 

Arrancaba uno a uno, pétalos disfrazados de placer 

Gritaban lujuria, tus muslos mientras nuestros huesos se acariciaban 

 Resucitabamos en segundos

el placer se apago, con fuego entre tus piernas

Eramos dos

-otra vez-

 

 



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