Noririnne

Cada estación sin ti.

Acaba de llegar el otoño,

estación de hojas caídas y días lluviosos.

Estación de vuelta a clase,

estación para aislarse.

Estación para no salir de casa sin que sea necesario,

estación para recordar las noches abrazados.

 

Tras el otoño llegará el invierno,

estación para la gente fría como el hielo.

Estación de festivos,

estación que disfrutan sólo los inocentes niños.

Estación de nieve, de villancicos,

estación para superarte a base de cigarrillos.

 

Luego llegará la primavera,

estación en la que todos tienen a alguien cerca.

Estación en la que todo se revuelve,

estación en la que muchos eligen la muerte.

Estación en la que los parques se llenan de niños,

mientras muchos se plantean el suicidio.

 

Más tarde llegará el verano,

estación que seguramente relaciones con descanso.

Estación que es un infierno para tantos,

estación para estar hasta las 5 de la mañana llorando.

Estación en la que no es necesario madrugar,

estación en la que con ligues de verano me he de engañar.

 

Ha pasado un año desde tu partida,

cada estación tenía algo que me recordaba mi otra vida.

Antes de que me dejaras,

antes de que de malos vicios me llenara.

Y me sigues doliendo como el primer día,

y me hundo más cada vez que apago una colilla.

 

En otoño las hojas caídas como tu autoestima,

en invierno la nieve como tu piel blanquecina,

en primavera la hierba verde como tu mirada,

y en verano el brillo del sol que me recuerda tu llegada.

He estado contando las estrellas y las cicatrices,

he estado recordando lo que hiciste.

 

Me estoy convirtiendo en una obra de arte

a base del dolor que en mí creaste.

Porque son tiempos desesperados

y tomo medidas desesperadas.

Creo que he llegado muy lejos con esto,

pero lo peor es que aún te espero.

 



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