Gianca3224

Melancolía

 

Y qué tal si probamos hoy un tanto de melancolía

Y qué tal si lo volvemos parte de nuestra comunicación...

 

Hoy, mujer, podés sentarte en profundo silencio; sin voz, sin escándalo, sin quietud. Podés pensar en eso que nosotros, los melancólicos, llamamos recuerdos. Siéntate y recuerda, que vaya incrementando el vacío y disminuyendo el rato alegre; siéntate y recuerda, que se empape el cielo de dolor y la soledad sea tu fiel acompañante; trata de recordar nuestros juegos, nuestros labios creando lazos irrompibles, recuerda mi voz y recuerda más, aún más, la tuya al tocarme. 

Hoy, hermosa, trazarás tu noche con carboncillo; dejarás por un rato tu felicidad, y comenzarás un diálogo contigo misma, y te preguntarás el porqué de tanto desorden; dejarás caer tus hombros, con lentitud y sin previo aviso. En tus manos tendrás miles de preguntas sin responder, en tus sollozos reposarán las dudas que tanto te atormentan.

Sé que te parece al asomo de la muerte, pero es aún más que eso, querida: la melancolía te debilita, como para dejarte caer, pero te sostiene de sus dos o tres verdades; te confunde para luego hacerte paciente, y sin vacilaciones, te desgarra el alma para que tus miedos, estrepitosos e inestables, escapen a través del suspiro agotador. Porque todos, sin excepción alguna, hemos de necesitar un vacío, un descanso, un desahogue... 

Probá esta noche la melancolía, que mañana todo será distinto: seremos de día recuerdos y de noche dos amantes al borde de la locura.



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