leon Morales

Desde el exilio...

Este desierto quema mi alma, lo asfixia

es el exilio que me impuso el cruel amo

me encadenó a sendas espinas para purgar mi pena

tortura, perversidad, crimen… ¡sólo por amar!

 

Por amor estoy aquí, por amar la calma y la furia del mar,

por acurrucar en mi pecho la furia de la ola y hacerla paz

por soñar vaciar la sal de su agua y beber de sus labios.

Porque soñé detenerla con el coral de mis labios estoy aquí

 

loco me llamaron, por decirle a la borrasca: te amo

eres un tonto me gritaron, por escuchar la espuma de la ola

por decirle secretos del alma a quien jamás le amaron:

¿cómo escucharía algo que desconoce la arena de su playa?

¡si aún estas palabras beberá y no entenderá…!

 

aquí en mi exilio lo escucho: besa la piedra del malecón violento y suave,

con música fresca, desgasta la roca hasta unirse sal, agua y arena,

arena del corazón, playa infinita que no seca el mar,

Recuerdos de ola besando mi cuerpo

Y la mar recogiendo mis huellas en la arena.

II

Cuatro eran, cuatro tan hermosas

Todas las tardes fieles a la una, me acompañaban.

Las recuerdo: silueta, gota, ondulación, frescura del viento,

Sonrisa de espuma festiva que rompió a fuerza de cariño este caracol por corazón

Hasta hacerlo arena.

 

 Tan dispares, mansas, locas y suaves

Unas con furia en su voz, otras quietas con furia en su corazón.

Todas diferentes unidas sólo por su amor a la playa

Unidas por su sed a la vida, por su amor a la amistad

Cómplices de sus locuras, de sus crímenes y travesuras

III

Algunos días grave, agresiva, rompes tu furia contra el malecón,

oprimes el corazón del marinero que se niega hacerse a la mar,

otro días eres indiferente, despreciativa: castigas con tu silencio la playa

rueda tu ola tan lento que no quieres llegar,

pero yo sé bien que dentro de tu corazón buscas amor.  

 

Agua morena que la luz sólo besa por encima

fresca tu presencia, clara tu palabra que la playa bebe

sólo los granos de arena conocen la dulzura de tu agua, la paz de tu ola

la mansedumbre de tu corazón

 

IV

Pacífica, hipnotizante, acaricias la arena

Los guijarros mudos saben tu secreto:

Que en otro tiempo fuiste furia y pasión

Pero tus aguas encontraron sólo abismos.

Te entregaste, más no hubo dulce puerto.

 

Atraes con tu canto, con tu brillo a los incautos

Pero hay en tu corazón frío, dolor y miedo

los envuelves en tus aguas, los bebes y los ahogas

Y tus gélidas aguas ahuyentan los pies de quien te ama.

 

Cuantos se bañan en tu costa, sacian su calor, se marchan al atardecer,

no conocen que en tu profundidad moran los corales rosas

los peces son arcoíris y hay rosas marinas en tus abismos,

las palmeras se arrullan con tu canto

y tu agua destella y brilla alegre con los rayos de la luna.

 

Sólo los que te aman y valoran bucean en tus aguas,

sólo los que te aman conocen lo que tú desconoces

que eres paz, amor y luz.

V

Bebes del río, tu esencia es dulce y en tu ola nace la paz

suave en la voz, tierna en tus cabellos, tranquila en tu cauce

El tiempo nos separa, pero nos sabemos mares de furia

Mares que no besamos la misma playa ingrata dos veces.

 

Enamorada del sol y yo de la luna, cuántas veces viste mi lágrima

Y tú, desde tu corazón hablaste sobre el dolor que develaban nuestros ojos.

 

La costumbre de ver tus aguas mansas ha hecho al marinero confiado

Confiado y dueño de tu enamorado corazón,

olvida que al mar se le conquista todo el día, en la furia o paz de su agua

y se le hace guardia en los sueños y pesadillas más profundas

El amor ha apagado tu furia, la fuerza de tus olas. Pobres marineros:

No saben que con un parpadear de agua te beberías su voluntad

No saben que la borrasca viene y que tus aguas serán tumba.    

 

VI

Tú, las más pequeña, cuánta paz trajiste a mi desierta playa

pequeña y cristalina, en tus rizos las sonrisas juguetonas se hacen

En tu viaje de ida y venida la paz se bebe,

Pero sé: tu corazón conoce la picardía y la furia del profundo mar.

 

Silenciosa vives, puntual al amor de la luna y las estrellas

Que moran en tu morena piel

Eres fiel amiga de los secretos amantes que en tu piel sacian sus caricias.

Esperas los amaneceres para mecer las redes del amor

Y por las tardes arrullas apasionada y tierna la quilla de tu amante pescador

Siempre, alerta, siempre tierna, siempre en vela del sueño del amor.



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