juan maria

adolfo vilatte

 VILATTE LAVIGNE

                     (un poeta del Azul)

 

Trovador  enamorado

de su tierra occitana

pintada con un zodiaco

fantastico

por la paleta

de un Dios encantado.

Y de la Pampa adoptiva

con sus totoras al viento

y sus potros de crin altiva.

 

Verbo turbulento

como el soplo

de la rumorosa ventisca

que silba en sus embates

por la soledad de la llanura.

 

Bello gascon

de arisca conducta

ante la vida y ante la muerte.

Esgrimista elegante

y heredero de antiguos

trovadores y espadachines.

 

Sangre colorida de pasión

fluyendo con ímpetu

en golpes sensibles de valor galo

no pudiendo no serlo

en la tierra de D’artagñan y Cyrano.

 

 

Profeta intuitivo

de la autodestrucción

del hombre.

Pirenaico nostálgico

de la belleza occitana.

 

Pluma venida del mar

para cantarle

los versos más bellos

a la patria del gran río

que hizo suya.

 

Poeta del cóndor andino

y por andino argentino

en su anchuroso vuelo

y admirador de su grandeza

sin rival en la montaña.

 

Vate fino de las totoras al viento

y del colibrí ligero

bebiendo luz y vida

del aura suave,

en el tibio otoño llanero.

 

Palabras de tempestad

de sal y de arena

que cubrieron la llanura

cuando saludó con su laúd

el paso raudo del pampero.

 

Creador pesimista y trágico

que se confundió

en abismos oscuros

de incógnitas existenciales.

 

Y surgió luminar

cuando su luz de poeta

le inflamó el alma

y le informó de nuevos optimismos

en mundos de plurales dimensiones.

 

Vieja estirpe…

de los bardos de los celtas.

florida sangre de la gascuña

se derrama en el misterio

de un trémulo de amor.

 

Viajero de la luz

y  de la desesperanza

de la nada.

 

 

Duende estilista

que brinda rimas como flores

salidas de arpegios

de arrullos celestiales

de cuerdas gitanas

o de dulce bandolina.

De violines de Cremona

o de guitarras de Andalucía.

 

Poeta nuestro

que fue coloreando

con sus cantos los caminos.

 

Adolfo Vilatte…ante tu creación

escrita con pluma de luz

entre pétalos y espinas.

 

…¡Te saludo!...

Y a la Francia inmortal agradezco tu destino.

 

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