El decimo poema

Tan callada la soledad

 

Ah tan callado el viento que sopla tu recuerdo,

tan callado es el aire que mueve el firmamento

en el estío las rosas bailan sin sonidos.

Tal es el piano que no baila

al compás de tus caderas, ni tu mirada

pinta refugiada y abyecta lágrimas en las nubes.

El océano, sin golpear el barco de infidelidad,

sin mover tus dedos al tocar el gran espasmo

de tu pubis, es callado, tan callado

como la muerte, que sin decir, toma a tu hermano

y además tu talento, tus recuerdos, tus olvidos.



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