JuacoH

Ella y el mar.

 


Nunca pensé escribir sobre el mar, lo consideraba un cliché entre los que encontramos belleza sumergida entre un puñado de letras finamente organizadas por el alma,  Pero para ser sincero, fue inevitable encontrarme  absorto en aquel acantilado, hipnotizado por la conflictuante melodía de aquella sinfonía orgánica.

 

La melodía era compuesta, profunda e innegablemente estruendosa, detonaba en el odio con la misma fuerza que el mar mordía las rocas grisáceas de la costa, después de un rato me atrapo la sensación de haber visto aquella pintura en movimiento, de haber escuchado esa inmaculada melodía.

 

Como una premonición fluctuante, entendí que ella es mar, entendí  que es tan grande como el mar para para abrazar, descifré aquella tranquilidad en el fragor de sus ojos, la razón de encontrar paz en la abundante estridencia de olas, que en la profundidad de su pecho está el fuego de su belleza, que sus besos han de saber a sal.



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