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BENDITA IGNORANCIA



Como la arena del mar nuestro que lame, una y otra vez, la costa. Así ha ido el tiempo desgastando las aristas del dolor que causaste.

Los días se han llevado, poco a poco y sin prisa, esa tan grande cobardía tuya. Y sonríes ahora, al lado de otra mujer. Miro tus manos, en la foto y recuerdo tus caricias y tus gestos.

No va a haber tiempo suficiente que acalle lo que hiciste.

Miro a la mujer, parece feliz. Probablemente no sospecha que a su lado posa un impostor.

Yo sí lo sé.

Ojalá nunca un día despierte y necesite tu mano, porque sé que vas a mirar hacia abajo y vas a espaciar tus llamadas. Sé que no vas a estar ahí, porque siempre fuiste más de huir que de avanzar valiente hacia el horizonte.


No nos engañemos, tu sonrisa en la foto no me convence. En tu corazón se esconde un cobarde, y lo peor de este caso, es que ella, sonriente y con el cabello al aire, aún no lo sabe.


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