argentino nadies

REFLEXIONES

 

Cada vez procuro con mayor ímpetu, que mis actos sean trascendentes. Puedo no alcanzarlo siempre, o mejor, puedo lograrlo solo unas pocas veces. Pero he llegado al convencimiento de que vale la pena intentarlo; y que a mis cortos años, es ya una conclusión importante. Puedo vivir mi efímera vida persiguiendo vanamente cosas que el común de los mortales dan por demás satisfactorias. Podría incluso alcanzar gran parte de ellas. Pero el verdadero salto, el auténtico y trascendente, es de otra índole; de dispar magnitud.
Siento la necesidad de elevarme por sobre mis miserias. De trepar alto. De poner proa a la inmortalidad. De ser un hombre extraordinario. Con valores permanentes. De no permitir que la vida se me vaya, sin haberle obsequiado algo muy íntimo, muy personal. Tal vez muy egoísta.
Cuando miro así tan lejos, me produce temor pensar que no valoro las cosas ordinarias: mi familia; mis hijos; mi ocupación. Temo pagar caro volar tan alto, pecar de soberbia como Ícaro, ¡pero como más podría volar!
Me fascinan las personas inteligentes que dicen y hacen cosas homólogas. No me asombra que el mundo se vuelva decadente, si la gente solo busca "consumir". Alcanzar cosas sin valor, pero con poco esfuerzo. Esta cultura del raspe y gane me lastima, me hiere.
Anhelo el pausado pasar de las agujas que tenían los hombres, en pasados siglos. Protesto la premura con que me toca vivir.
Creo que no se trata simplemente de ser bueno, sino de ser justo.


julio de 1994.



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