José Adolfo Fernando

Poema sin Poesía ni Poeta

 


Llegué sin ciencia ninguna de rima ni regla!

Desde aquel momento me entretuve cogiendo semillas

Latiendo mientras hubiese canto,

durmiendo entre la paja y el viento

Seres incógnitos  me trajeron sonidos tan disparates

tan atolondrados...

buscaban el buen camino para llegar hasta ella

porque no se puede ser poeta ilustrado y de pluma

si no está allí la Musa!

Mi Musa es aquélla

 de pelo violeta y vestido amarillo (muy arrugado)

                                   casi cincelado en seda,

(seda de gusanos y no de probetas) 

 

Mi loro, color verde, azul y rojo con matices de gris

                                me escribió con su pico encorvado

dos pequeñas letras en mi brazo izquierdo

fueron murmullos de loro, no tuve instrumentos para descifrar,

pues eran dos letras en idioma extranjero, escritas por un loro

casi extra terrestre , que no extraterreno, pues 

a esas alturas, ya el desvarío era magno

buscando el sentido a la música cogida en el fondo

de una caracola blanca y esencia rosada

que traía visiones de musa

con su cabello violeta y su vestido amarillo cincelado en seda

 

Fui a los imperios de la fantasía

do quiera que fuese, no había sonido, no había castañas

para sacar con la pata del gato, que batallaba su instinto para no engullirse al loro,

escritor de signos foráneos sobre mi brazo izquierdo

no había nada de lógica, pues solo metralla

y niños ahogados, y madres gritando

y abuelos muertos antes de su tiempo,

y monumentos a la más alta estupidez humana.

 

El poeta, sin Musa, con cabello violeta y vestido

amarillo cincelado en seda,

podía seguir buscando

a descifrar signos de loro escritos en su brazo izquierdo

 

Nada se conservaba, todo se fundía en tanta ilusión

divina

Los escritos, aquéllos los más sagrados,

construidos a punta de historia por millones de hombres y el mismo ADN

tampoco se descifraban, aún menos que signos escritos

por un loro con plumas verdes y azules

y su larga cola roja... en mi brazo izquierdo!

 

Pareciera  ir a sestear era mejor,

que en los sueños, los más oníricos, toda fantasía

esta permitida,  que existan monstruos

que ahogan a niños, que ametrallan madres, que rompen los huesos

con sus botas y matracas

y que acorralan seres

muros afuera ...

 

Como humano ya somos como el caracol que se refugia dentro

y como poeta junto a su musa de cabello violeta y vestido

amarillo cincelado en  seda

esa de gusanos y no de probetas

es mejor acostarse en lecho de sueños

y soñar a soñar soñando Sueños

que nos permita mirar de reojo aquello lejano

que no tiene ninguna metralla, ni muro, ni bota, ni estupidez humana o divina

que puedan arrebatar al poeta su Poema,

 aunque desierto esté de la Poesía!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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