Katalina Camus

MATÉ TANTAS VECES

 

Maté tantas veces su paciencia,
que en la agonía de su ultima vida
me suplicó que pusiera fin a este circulo
de eterna y viciosa violencia.

Con mi única vida hice de la suya
un eterno calvario de malentendidos,
serví su mesa con panes amargos,
vinos agrios, frutos envejecidos.

Ya no está más, por fin el cadáver
de su voluntad será despedido,
descansará pesaroso
en la tumba del olvido

 



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