jordisiracusa

LA VIUDA DEL PESCADOR

 

 

La viuda del pescador

                                                                                              

 Subiendo la cuesta del cementerio la he visto.

Era la viuda del pescador - una de tantas-,

callada y fuerte; sobre todo, fuerte.

Desde el sencillo cementerio se ve el mar.

Es el mismo mar que le devolvió a su pescador

roto como un pelele

el mismo mar al que ella quiso tanto.

 

Dicen que es doble viuda:

viuda del pescador, viuda del mar.

Ya no tiene ni al uno, ni al otro.

Amó a ambos y a ambos ha perdido:

uno, en la tormenta; otro, en el horizonte.

Porque esa cinta azul

ese trazo ondulante de costa, al pie del cementerio

dejó de ser su mar,

 y ahora tan sólo es un paisaje,

 un recuerdo, una pesadilla.

 

A la viuda del mar no se la ha visto llorar;

sin embargo, sé que llora.

Y sé que el mar, cuando la oye, llora también;

llora con  dolor de plata y lágrimas de sal,

llora con el llanto del culpable.

 

¡Se quisieron tanto la viuda y el mar!

 



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