Juan Alulema

ORMOSGAS de SILENCIO

Deja de conmemorar los ojos blancos,

Donde la obscuridad ascienda de mi recámara,

Vagando por los suelos deambulando como muerto,

Donde la obscuridad entre en el seno de mis dedos,

En la esfinge de sus huesos, mientras los rompe uno a uno

Y los desgarra con sus dientes amarillos, en comida de salvajes caníbales

En donde el infierno desaparece en la catedral opuesta a la iglesia

En el manto ensangrentado que llevaba el Papa en sus cobijas,

Mientras fornicaba a una niña virgen, con el permiso  de  Dios

 

Se siente, después de mucho tiempo,

Los lamentos que  dicen, decapitar la pena, en una oración callada,

Debajo de la luz oculta, de sus entrañas rotas, por el pene de ese hombre,

Que la desgarró hasta saciar su devoción,  por Dios

Después de eso  me encontré divagando,

Entre sombras inquietas, del agujero de las puertas de la poesía con sangre

 

Los muertos desnudos gritan en el frio de la ciudad,

Donde se pierde el aliento en los pasajes yéndose en un ataúd

Cobijando los cadáveres descompuestos de brujas asesinadas en el pasado,

Que fueron juzgadas por haberse sentado a llorar, debajo de la iglesia

Por aquellos poetas que se suicidaron, perdiendo su aliento en el absenta,

Ahora lo bebo solo, mientras mi cuerpo se descompone con el tiempo

Llevándose mis recuerdos en las hojas del marco de sus ojos rojos,

Por la ira de su cabello cortado con un hacha, que me castro después de varias erecciones,

Ahora me pierdo en el muro de la fertilidad, me siento acongojado con este cielo

 

Ahora se derrumba en vistiendo, mientras  suplica, que lo salve

Mi respuesta está delante de él, abotonando el opus de sus puertas injertas,  con mi conciencia

Es un  sueño frustrado que se marchito en la misericordia de los hombres crucificados,

Por el significado del pecado y las alucinaciones que dios  mencionaba,

Ahora mi visión se hace nublosa y veo  mi piel revolverse en el suelo remojado

El semen que cae, de ésos malos espíritus que se van por el tiempo

 

Mi cuerpo se deshace y envejezco,  mis escritos son malicias,

Calladas luces, que solo matan a los que llegaban a esos escritores pasados

SALUD POETAS DEL ABSENTA,  salud hombres de nacimiento de ratas llorosas,

Ese es el  salivar de los espíritus sexuales, que se apoderaron una noche de mi cuerpo

SALUD SALUD SALUD  POETAS.

 

 

JUAN CARLOS ALULEMA JARAMILLO.

(Zickh A-J).

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Una hermosa muestra de tu gran talento poético amigo
    Un abrazo de amistad y afecto...
    El Hombre de la Rosa



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