DAMSYD

Ángel

 

Olvidé mi castillo con sus gemas empañadas.

 

Asomándose la tristeza por la ventana vino;

un ramillete de motivos arcoíris dejó y una lluvia azulada.

 

El oscuro se extiende y no sé dónde el horizonte termina.

Atrás de nosotros, donde quiera que sea, se abre una puerta sin rumbo ni destino.

 

Anda mi alma zigzagueando en la distancia...

Además es el cambio en mi estación y el invierno apareció sin invitación alguna.

 

Mira el vacío la pupila y se oculta el ángel en lo que no es.

 

Bocas cerradas: hay telarañas en el ático y el eco se calla sin derrumbar paredes agrietadas.

 

Un oasis sin desierto al que mis ojos reclaman la eternidad que es tardía.

 

Todo me recorre como agua helada; erizada la piel y el corazón hecho añicos sin nombre.

 

Seamos lo que no somos, sin mediar palabra alguna...

 

Tú eres el cielo y yo la tierra.

Un día las alas nos crecerán y podrémos alcanzarnos.

 



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